
(Este no soy yo, pero también puedo tocarme la nariz con la lengua)
Érase un alocado chiquillo que era la tortura de su mamá. Corría por los pasillos de su departamento de un lado para el otro, dando gritos y alucinándose algún personaje de dibujo animado. Era el pequeño Sikior.
Su madre ya no sabía que hacer con él, se dormía tarde y se levantaba temprano. Si no era la bulla de la televisión, era el sonido de las ollas que el pequeño Sikior improvisaba como batería. ¡Qué chibolo para más pesado!
Hasta que un día su madre descubrió el secreto para mantenerlo quieto: encendía el tornamesa, y el pequeño Sikior observaba maravillado como daba vueltas el vinilo una y otra vez a 33 revoluciones por minuto, produciendo una sucesión de agradables sonidos. ¡Había descubierto lo que era la música!
Cuando la madre del pequeño Sikior quería descansar de él, lo llevaba a casa de sus abuelitos, allí ella podría descansar de él mientras lo cuidaran sus tíos. Por supuesto, allá también tenían tornamesa. Así que el pequeño Sikior sacaba todos los discos que encontrara y se ponía a escucharlos.
Pero resulta que, entre muchos de esos discos que tenían sus tíos en casa, había uno chiquito con el logo de una manzana completa, y al otro lado partida por la mitad. Visualmente, era el disco que más le gustaba al pequeño Sikior: le encantaba darle vueltas una y otra vez y ver la manzana partida, la manzana completa, la manzana partida, la manzana completa.
Y desde luego, no sólo lo observaba: también lo escuchaba. Allí estaba Ob-La-Di Ob-La-Da, una canción que oí hasta llegar a hartar a mis tíos (con la respectiva historia que ya conté alguna vez). Ese fue el inicio de mi afición beatlera.
El siguiente gran hito, ya más crecidito, fue cuando una prima tenía tres cassettes de una selección personal de la discografía beatle: ¡nunca había visto tantas canciones beatle en mi vida! Inmediatamente me copié sus cassettes, y los escuché una y otra vez. Realmente estaba fascinado con esa banda.
Entonces un día mi padre me trae un cassette de A Hard Day's Night... ¡y descubrí que las canciones se organizaban por álbumes! Fue tremendo descubrimiento. Me compré mis siguientes discos, Please Please Me y Magical Mystery Tour (no podía creer que esos dos cassettes fueran de una misma banda), y de ahí armando poco a poco la discografía en cassette, con las propinas ahorradas del pan con pollo que no me comía a la hora del recreo.
Hasta que llegó la época de la Antología, y con ella mi primer CD. Nunca un artefacto me ha producido tanta curiosidad como esos modernos aparatos para almacenar música. Estaba enamorado de mi cd doble y su gordo libro.
De allí en adelante, pasaría por ese eterno proceso de redescubrir a The Beatles, darles un nuevo significado en cada etapa de mi vida, descubrirles cosas nuevas a medida que nuevas experiencias adquiero. Así es la música de Beatles: inmortal, eternamente vigente.
Para finalizar, quiero dejarles ese out-take donde Lennon reconoce que "de tanto en tanto me siento tan Sikior".
http://tribunalmusical.castpost.com/561101.html
Muchas gracias por la atención prestada, y quiero decirles que me siento feliz de pertenecer a la familia de BeatlesPerú. ---> (El momento tierno).
Sikior.
